Confesiones de una Social Shopper

Alguna vez han escuchado a esas personas que dicen ser “social drinkers“? O esas personas que sólo fuman en reuniones sociales? Siempre he creído que eso es una excusa bastante mala para justificar un vicio pero ¿Qué pasa con los compradores sociales? si, eso existe. Y yo era de ellas, yo fui social shopper.

Escribiendo las crónicas de mi closet,  me di cuenta de la existencia de esta tendencia, comprar por impulso y socialmente. Los fumadores sociales sólo fuman en sitios llenos de gente compartiendo tragos y cigarrillos, los compradores sociales compran con los amigos en sitios donde normalmente no comprarían y en situaciones donde tampoco lo harían, sólo por el rush de “Eso te quedaría increíble, por qué no te lo pruebas?” y así puede llenarse un clóset de ropa nada útil y que al final pasará a mejor vida en poco tiempo.

En mi caso particular, hay momentos donde sentí que no debí salir de casa, lo que era una comida con mis amigas terminaba siendo un arranque de compradora compulsiva -por cualquier razón- desde pasar por una vitrina y que te guste una pieza hasta entrar a la tienda y salir con 5 bolsas. Aquí en México es factible por la existencia de marcas que presentan moda a precios accesibles, todos saben de que hablo, todos han estado ahí. Todos han entrado a esas tiendas y al llegar a casa empiezan las preguntas: ¿Ahora qué hago con esta falda de lamé dorado? y ves directamente hacia la esquina del clóset donde vas a enterrar no solo esa falda sino las otras 17 piezas nada combinables que compraste por impulso, porque tu amig@ te dijo “las piernas se ven increíbles con ese color” claro, si eres Tyra Banks y tus piernas son de 2 kilómetros de largo, el lamé dorado se ve bien ahí. 

Mi política de compra, desde la última falda de lentejuelas verdes, ha cambiado muchísimo porque sencillamente si voy a salir a algún sitio que implique ver una de esas tiendas reviso mi closet antes de irme, recuerdo que cada pieza que está ahí fue cuidadosamente seleccionada para la construcción de mi estilo. Al llegar al sitio con mis amigas recuerdo lo siguiente : Si no te enamoras absolutamente en la tienda, se quedará en el closet para siempre. Si hay una pieza que debo  quiero tener, me la pruebo, veo la combinación completa, desde los zapatos (si, yo compro mi ropa en base a mi zapatos y no al revés) y veo la relación precio/valor, así es mi decisión de compra, no puede ser “ese look es tan tu, te quedaría increíble” porque termino con un top de animal print que odio absolutamente.

Para comprar mi rutina es, salir temprano en la mañana cuando no hay nadie y tratar de hacerlo sola (a menos que sea un outfit de ocasión especial como un vestido para un evento) mi mejor consejero siempre son los espejos del probador y el recuerdo de todo lo que existe en mi closet. Si tienes piezas básicas con etiquetas aún, de verdad crees que necesitas ese pantalón navajo? o esa falda de plumas? o peor aún, no tienes un vestido negro o una camisa blanca, pero quieres un vestido de lentejuelas naranja porque tu amiga te dijo que se vería increíble? No. Por tu bien y el de tu guardarropa revisa tu ropa, deja la tarjeta de crédito y recuerda que esa vitrina parece perfecta, pero no lo es.

 

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